Obra finalista en la primera edición de los Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla La Mancha, año 2022, convocados por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla La Mancha con la colaboración de la Junta de Comunidades

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Imagen subliminal

Ficha técnica

Autor: Funcionable arquitectura
Arquitecto a cargo: Julio César Moreno Moreno
Arquitectas colaboradoras: Mónica Martín Robaina, Carme Carrasco Pérez, Andreea Taragan Suvejanu, Claudia Troca Gudiño y Carla Pérez García
Delineante: Juan Carlos Cedenilla Martín
Consultores: Jesús Crespo Alcoceba
Constructor: Eduardo Peña Dorado
Promotores: Avelino Alía Ramos y Juana Martín Pereira
Ubicación: Oropesa, Toledo
Superficie construida: 521,27 m2
Año finalización construcción: 2021
Presupuesto ejecución material: 240.000,00€
Fotografía: Imagen Subliminal

Casa Patchwork

Había que rehabilitar e integrar varios edificios de diferentes usos en uno solo para obtener una vivienda. Con la reutilización como estrategia principal, se ha tratado de preservar cada espacio y cada material, recolocados, conectados y “cosidos” de una nueva forma, para dar lugar a un conjunto que integra la memoria espacial y material de la familia, como si de un patchwork arquitectónico se tratara. Gracias a ello, se han conseguido reducir significativamente los residuos y los costes de la construcción.

Las distintas zonas iniciales eran cinco: una parte segregada de otra vivienda, el molino, unos establos, un pajar y una troje de una sola nave de doble altura bajo cubierta. Las nuevas conexiones se organizan en torno al espacio en doble altura del antiguo molino, colocando en él la zona principal de estar.

Las nuevas partes de la casa se acomodan a las partes preexistentes con sus nuevos usos, renovando de paso su carácter y su significado. Como consecuencia, las jerarquías espaciales se subvierten, de manera que el establo es salón de celebraciones y la cocina recibe a las visitas.

Una parte importante del esfuerzo de renovación se ha destinado a la mejora de la eficiencia energética del conjunto. Con el objetivo de conseguir una calificación energética A, se ha mejorado toda la envolvente añadiendo aislamiento a las partes opacas y renovando la totalidad de las carpinterías con perfiles y vidrios de altas prestaciones. Además, se han sustituido las instalaciones térmicas para conseguir mayor eficiencia mediante la aerotermia.

Para la entrada principal, se abre una puerta a la calle que lleva a la plaza, y se dispone un vestíbulo con doble altura y escalera como los de algunas casas que se construían el pueblo hasta los años 50. Para la barandilla se ha tomado como referencia la de la escalera del edificio Casa Chitarrini (1950) de Mario Ridolfi, así como la actual línea de mobiliario Palissade de Ronan & Erwan Bouroullec, por encontrar en ellas la huella de una tradición artesana común.

Algunos de los acabados o elementos decorativos más nobles que había en la parte de la antigua vivienda se han extendido por el resto de las estancias, de manera que son un motivo reconocible que ayuda a integrar eficazmente el nuevo conjunto. Así, los pavimentos hidráulicos o las lámparas de araña han colonizado otras zonas, añadiendo una ambigua nobleza a los antiguos espacios productivos. Con el mismo fin, los colores del pavimento original se han difundido en los nuevos suelos, los techos y las paredes, amplificando la huella de lo preexistente.